jueves, 8 de septiembre de 2011

Mujer embarazada, mujer privilegiada.

    El mayor don del ser humano es el que hemos recibido las mujeres al tener la capacidad de traer otro ser humano al mundo. Eso, algo natural y sublime, no ha tenido a lo largo de la historia en la concepción social ningún tipo de miedo ni de prejuicio. Las mujeres hemos sabido de manera natural sentir, recibir, donar y aceptar con alegría y generosidad a los hijos, el que hayamos tenido miedos a la incertidumbre de dar a luz y de criar a los hijos siempre han sido aceptados sin planteamientos ideológicos.

    Hoy en día las mujeres hemos alcanzado muchos logros en independencia, en nuestra  capacidad de decisión y en nuestra  habilidad para lograr nuestras metas, pero en el camino hemos  perdido la esencia de nuestro propio ser ya que hemos cambiado respeto por liberación, dignidad por libertinaje y  maternidad por conveniencia. En las últimas décadas las mujeres hemos cambiado nuestros roles de pensamiento y de comportamiento huyendo del autoritarismo, el machismo y el sometimiento al hombre, lo cierto es que nos han cambiado la definición de los conceptos y nos ha llevado a una nueva realidad ,la cual, es que no nos sabemos respetar a nosotras mismas, que nos dejamos llevar por los impulsos, malinterpretando la afectividad en las relaciones humanas, utilizando desordenadamente la sexualidad,  y al final sufriendo vacíos y decepciones que no podemos llenar por haber permitido separar nuestro ser de nuestro vivir.

    El mayor privilegio de nuestra existencia lo vivimos con miedo, angustia y desesperanza, parir a los hijos es la experiencia mas hermosa y realista que puede vivir una mujer, debemos encontrar nuestro punto de equilibrio entre avanzar en los progresos sociales pero sin renunciar a nosotras mismas, somos en igualdad con el hombre importantes para el avance del bienestar común de las sociedades y nuestras diferencias naturales, biológicas, psíquicas y físicas no deben separarnos, sino al contrario complementarnos para lograr un equilibrio en la convivencia humana, el privilegio de la maternidad nos beneficia tanto intelectual como físicamente y nos abre la puerta al amor mas genuino que puede sentir el ser humano, el amor hacia los hijos, no hay amor mas incondicional que el amor materno-filial.

    Continuará...

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